Las tetas, uno de los principales ganchos del amor. Escándalo exhibido en museos, iglesias, televisión en horario infantil y espacios laborales. Fuente de vida al recién nacido. Alegría y motivación del recién conquistado pronto a enamorarse. Camino de la desgracia y la irresponsabilidad. Comodidad plena el domingo por la tarde. Juego interminable de amor propio. Empaque preciso de enfermedad inevitable. Decoración. Deseo. Erotismo. El mundo de las tetas en sus diferencias y variaciones dominan en sí al mundo exterior. Entre las féminas compiten por sus tamaños más que los hombres en feria de ganado.
No es posible despreciar ese material que proporciona tamaño, fuerza y forma. Sin embargo, no se puede olvidar esa belleza única, natural, sencilla, excitante de deslizar un sostén entre los brazos dejando ver por fin el estado natural de unos senos cálidos y honestos. Ahí está la magia que toda mujer busca. El escote hace lo suyo pronto. Los tesoros se demoran un poco más en ser encontrados y como las guacas se esconden más si el alma de quien las busca es impura.
Nunca desconfíen de sus tetas, pueden dominar el mundo si ustedes, mis queridas, lo ordenan.

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